Al principio, después de la muerte de mi marido y de un año de idas y venidas de los hospitales me encontraba con una vida vacía y triste. Mi hija me aconsejó que publicara un blog de cocina y lo hice más bien para que me dejara en paz. Pero una vez visto que había interés por mis recetas, me enganché de mala manera. Me levanto y me acuesto con ideas para mi blog, y se me ocurrió la idea de recuperar recetas de mi blog del principio donde faltaba la foto. Desde luego una receta cambia mucho con una foto, tengo que dar la razón a mi hija que me lo decía siempre, quiero dar las gracias a mi hija que todos los domingos viene (ella muy ecológica viene en bici) para fotografiar los platos. Así publicaré cada semana una receta antigua algo modificada pero con foto así como recetas nuevas también.
- 250 gr de margarina
- 250 gr de azúcar
- 5 huevos
- 250 gr de harina
- 2 cucharas pequeñas de levadura
- para emborrachar
- 1/8 l. de zumo de limón
- 100 gr. azúcar glass
- para la cobertura
- 175 gr. de chocolate amargo
- 1 cuchara sopera de aceite
PREPARACIÓN
Batir la mantequilla hasta que quede espumosa, añadir el azúcar y poco a poco añadir los 5 huevos hasta que el azúcar esté diluido.
Mezclar la harina con la levadura previamente tamizada y añadir poco a poco a la masa anterior.
Rellenar un molde rectangular con la mezcla e introducir en el horno precalentado a 175-200 grados sólo con calor en la parte inferior durante 75 minutos.
Pasado este tiempo, combrobar con un palito de madera que la tarta esté cocida.
Diluir el azúcar glass en el zumo de limón.
Cuando la tarta esté fría pinchar por toda la superficie con un palito y verter sobre la tarta, dejar reposar una noche.
Al día siguiente fundimos el chocolate con el aceite al baño maría y cubrimos la tarta con él.